Aunque estaba cansada, limpió la casa. Echó a un nido de ratones y a una culebra.
Unos vecinos decían que era hija de una bruja. Otros decían que había llegado en una patera porque era morena y sus padres se habían ahogado.
Tres niños llamados Lucía, Marcial y Antón tenían envidia de su mochila y pensaron en descubrir qué había dentro de esa mochila mágica. Mientras Alba le daba de comer a los pájaros migajas de pan en su mano, miró a la mochila y le habló con palabras que nadie podía reproducir. Oyó a una persona llorar, era don Marcelino. Su hijo había muerto en un accidente. Lucía, Antón y Marcial le ofrecían cosas a cambio de su mochila. Alba no quiso y se la quitaron en un descuido.
Mientras Marcial corría con la mochila tropezó y esta se abrió de golpe. De su interior salieron: una goma de borrar, malos momentos, una caricia, un abrazo, un pedazo de pan duro y un beso tierno.
Autora: Isabel Herranz
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